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La tragedia de los albinos en Tanzania


Mohamed Mabula siempre está preocupado por su familia. Él vive con su mujer y sus seis hijos en Ndembezi, un pueblo en el norte de Tanzania. Shija, de cuatro años, y Dotto, de seis, sufren de albinismo, un diagnóstico que es razón suficiente para que una vida corra peligro en Tanzania.
La razón es una creencia, fomentada por curanderos y traficantes, que asegura que los albinos tienen poderes mágicos y que de sus huesos se puede obtener una poción milagrosa. Los expertos señalan que las partes del cuerpo de un albino se venden por cientos de euros en el mercado negro, e incluso las personas, vivas o muertas, pueden llegar a costar 65.000 euros. Una y otra vez, los albinos son víctimas de ataques o secuestros. Según cifras de la ONU, desde el año 2000 han sido asesinados 75 de ellos en Tanzania, y docenas han sido mutilados.
En mayo de este año, una mujer albina de 30 años perdió una mano en la región occidental de Katavi. Ocho sospechosos del ataque ahora enfrentan un juicio. Ella tuvo suerte: no murió y sus atacantes están tras las rejas. En Ndembezi, en cambio, Mohamed Mabula se siente solo y desamparado. “Vivo en una sencilla choza. Le pido al gobierno que me ayude a construir una casa más segura, para poder dormir en paz con mis hijos”.

Lucha contra las supersticiones

Luego de que las cifras de ataques crecieran fuertemente, el gobierno de Tanzania realizó una serie de redadas, deteniendo a más de 200 curanderos. En marzo, el presidente Jakaya Kikwete calificó los ataques contra los albinos como “aberrantes y una vergüenza para el país”. Además, numerosas ONG están comprometidas con la protección de las personas con albinismo y realizan campañas de educación para acabar con los prejuicios. También recaudan fondos para ayudar a los albinos a tener una vida más segura.
Lentamente, en algunas partes del país parece dar resultados. Entre los años 2006 y 2009 la vida para los albinos fue particularmente peligrosa, dice a DW el jefe policial Valentino Mlolowa. Pero desde 2010 se ha reportado solamente un caso, lo que no significa que haya que bajar los brazos. Según Mlolowa, “la superstición está ampliamente extendida”. El funcionario destaca los esfuerzos que realiza el gobierno para mejorar la educación. “El presidente ha ordenado equipar todas las escuelas con un laboratorio. A través de una mejor educación científica se derrota la superstición”, apunta.


En Kenia también se lucha contra los prejuicios.

Vivir con miedo

Sin embargo, para las personas que sufren albinismo en Tanzania, una vida 100 por ciento segura es imposible. Muchas familias esconden a los niños que nacen con esta enfermedad genética y otros viven en centros especiales, donde se les educa y protege. Un ejemplo es la escuela Mazoezi Kabanga, en Kigoma. Hamida Ramadhani, madre de tres niños con albinismo, apunta que ésta, sin embargo, no es una solución a largo plazo. Ella siente que el centro es como una prisión donde se aísla de la sociedad a los chicos. “No estoy bien, porque he escuchado que los albinos siguen siendo asesinados”, cuenta.

Ejemplo: un político de Kenia

Los mismos albinos pueden hacer una contribución importante a derribar mitos. Eso cree Isaac Mwaura, un albino que en la vecina Kenia ocupa un puesto en el Parlamento. Desde ese cargo, presentó un proyecto de ley para que el asesinato de albinos sea castigado con la cadena perpetua. Y de la mano con la Sociedad Albina de Kenia han puesto en marcha una fundación que cuenta con fondos de unos 900.000 euros para ayudar a los albinos.
Esto se aplica muchas veces en cosas prácticas. “Necesitamos el dinero para comprar bloqueadores solares y sombreros y gafas para protegerse del sol”, dice Mwaura, quien destaca también la importancia de la labor educativa. Aunque los ataques y asesinatos en Kenia son excepcionales, sí existen muchos prejuicios. Su propio padre es una muestra de ello: “Simplemente no quería creer que yo era su hijo y se fue de casa”, cuenta el congresista.

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